viernes, 24 de junio de 2011

El envejecimiento es parte integrante y natural de la vida. La forma en que las personas envejecen y viven este proceso, su salud y su capacidad funcional, dependen no sólo de la estructura genética, sino también (y de manera importante) de lo que se ha hecho durante la vida; del tipo de cosas con las que las personas se encuentran a lo largo de ella; de cómo y dónde se ha vivido su vida. La duración de la vida se define como la capacidad de supervivencia máxima de una especie en particular. En los seres humanos, se cree que la duración de la vida es de entre 110 y 115 años. La esperanza de vida, a su vez, se define como la media de años que se vive, en la práctica, desde el nacimiento o desde una edad concreta.

A pesar de los avances más recientes, la mayoría de los mecanismos biológicos básicos implicados en el proceso del envejecimiento siguen sin conocerse. Lo que sí se sabe es que el envejecimiento es común a todos los miembros de cualquier especie, es progresivo e incluye mecanismos perjudiciales que afectan a nuestra capacidad para llevar a cabo varias funciones.

El envejecimiento es un fenómeno muy complejo y variable. No sólo los organismos de la misma especie envejecen a distintos ritmos, sino que el ritmo de envejecimiento varía dentro del organismo mismo de cualquier especie. Las razones de que esto sea así no se conocen en su totalidad. Algunos teóricos dicen que el individuo nace con una cierta cantidad de vitalidad (la capacidad para mantener la vida) que disminuye continuamente a medida que avanza la edad. Los factores del entorno también influyen sobre la duración de la vida y el momento de la muerte.

Con el proceso de envejecimiento, la mayor parte de los órganos sufre un deterioro de su capacidad funcional y de su habilidad para mantener la homeostasis. Es un proceso lento pero dinámico que depende de muchas influencias internas y externas, incluidas la programación genética  y los entornos físicos y sociales. El envejecimiento es un proceso que dura toda la vida.
Es multidimensional y multidireccional, en el sentido de que hay diferencias en el ritmo y dirección  del cambio (ganancias y pérdidas) de las distintas características de cada individuo y entre individuos.

Cada etapa de la vida es importante. Por consiguiente, el envejecimiento debe contemplarse desde una perspectiva que abarque todo el curso de ésta. Ahora bien, para llegar a esta etapa de la vida de una manera sana, se debe llevar un estilo de vida saludable, que incluya factores determinantes como una alimentación adecuada, espacios de socialización y realizar algún tipo de ejercicio, que logren mejorar su calidad de vida.
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